HISTORIA DE LA GAITA

No se conoce con claridad el origen de la gaita, el conocimiento que tenemos de su aparición es anterior al cristianismo. También se cree que, posiblemente, tuvo su origen en un ambiente pastoril, al añadir a una flauta o caramillo un odre de piel de cabrito, cordero u otro animal. La definición del vocablo “gaita”, viene del gótico gaits, que significa cabra, ya que de la piel de este animal se realiza el fuelle de dicho instrumento (aunque el término aún no está muy demostrado).

En el Libro de la Regla Colorada, que se encuentra en la catedral de Oviedo y data del siglo XVI , aparece una miniatura con un conejo tocando la gaita. También, en la sillería gótica del coro de dicha catedral (siglo XV) están representados otros animales gaiteros, como caballos o jabalís.

En Galicia la gaita se empleaba, primero para festividades y celebraciones paganas y posteriormente, con la llegada de cristianismo, la iglesia asimiló los elementos musicales de la cultura autóctona y los introdujo en la liturgia, como acompañamiento en misas, procesiones e incluso entierros.

Ya a partir del siglo XVI hay gaiteros profesionales. Finalizado el siglo XIX, la gaita adquiere un gran auge. Surgen los gaiteros más famosos.
La gaita gallega no ha sufrido fuertes transformaciones desde la Edad Media, se ha adaptado, si, en mayor o menor medida, pero reitero, no ha tenido fuertes transformaciones si la comparamos con la gaita de Escocia, que empezó a usarse en ese país en el siglo XV y que en el siglo XVIII tenía ya tres roncones, modelo que hay predomina y que fue adoptado en otros países, como en Bretaña, desplazando a las gaitas de estos lugares. La gaita de Galicia sigue teniendo esa encantadora reminiscencia medieval, pero para los tiempos que corren, nosotros necesitamos un instrumento competitivo para cierto tipo de presentaciones y una puesta en escena que impacte en el público, tal como lo hacen las bandas organizadas, quitándole ese sabor campesino, que solo sirve como una colorida estampa, pero nada más.

Otros elementos que son susceptibles de cambio son los denominados "trajes tradicionales" con los que tocan los gaiteros y que salvo excepciones, son grotescos y carecen de atractivo. Según los entendidos en el tema, el verdadero traje gallego se ha perdido, el que se usa no es muy anterior al siglo XVIII.

En realidad, el llamado "traje galaico" encaja mejor en el campo de la arqueología que en el estudio de la cultura popular, habida cuenta que se trata de algo que ha desaparecido de nuestra realidad para quedarse solo en el recuerdo de algún anciano o en la evocación de un literato. Por otra parte, solo hasta cierto punto le corresponde tal calificativo, ya que se trata de un traje empleado durante un tiempo determinado, más aún, bastante reciente. A esto le corresponde el nombre de "traje gallego", del que no queda más sobrevivencia que las abundantes, toscas y teatrales imitaciones que de él se hacen.

En el presente siglo la gaita perdió paulatinamente su importancia y sólo se mantuvo gracias a la afición y al vocación de unos cuantos gaiteros. Entre ellos podemos citar a José Remis Ovalle, que obtuvo el título del Gaitero Mayor de España (Titulo que concedía el Rey de España al mejor gaitero del país en su época) o a José Antonio García Suárez, el Gaitero Veriña.

Contra lo creído por mucho tiempo los gaiteros en Galicia no eran pocos a lo largo del siglo XX, sino que había pocos gaiteros de renombre, se contabiliza de uno a dos gaiteros por pueblo.

A medida que pasa el tiempo, al igual que cualquier maquina o instrumento cotidiano mejoraron sus prestaciones, la gaita tambien lo hace, mejorando asi los materiales de su construcción, como la nueva incorporación de los fuelles de gore-tex, evitando así las condensaciones producidas por el bao del aliento en los fuelles de goma y por consiguiente una mayor durabilidad de los elementos importantes como son las palletas y los pallones.

Contrariamente a lo que piensan muchos, la gaita no es un invento de Los Celtas, aunque sean estos los mejores ejecutantes y los que más la difundieron en el mundo. El origen de la gaita no ha podido ser establecido hasta el día de hoy por investigador alguno. Se ha sostenido que la gaita era ya conocida en Galicia seis siglos antes de la era cristiana, lo cual coincidiría con la instalación en España de la tribus célticas de los sefes, lugones y vetones.

Otros señalan que la gaita de Galicia y Asturias fue introducida en el noroeste de la península Ibérica por los suevos, que reinaron en esta parte de España desde el siglo V al VII, así como el nombre procedería del alto alemán, lengua que hablaban los suevos; y en cuanto al origen más remoto de la gaita en España habría que atribuirlo a celtas, fenicios, griegos y romanos, puesto que todos estos pueblos que invadieron el suelo hispano conocían la gaita de la antigua Mesopotamia, antes de la era cristiana.

Como se puede deducir, no hay mucho en concreto sobre el origen de este instrumento, aunque es bueno que sigan no sólo las investigaciones sino también las discusiones.

Lo cierto es que parece evidente que Galicia fue en la baja Edad Media el centro gaiteril más importante de Europa, debido principalmente a la peregrinaciones a Santiago de Compostela. Estas peregrinaciones durante los siglos XII al XIV se encargaron de difundir la gaita por toda Europa. La llevaban los peregrinos de regreso a sus países, la usaban los monjes benedictinos en sus pequeñas iglesias rurales en lugar del órgano y la difundieron los propios gaiteros gallegos que salían al extranjero a probar fortuna.

Tradicionalmente la gaita en Galicia ha sido usada en tres diferentes tonalidades: Re, Do y Si bemol, pero en la actualidad se la fabrica en otras tonalidades como así también se la construye con barquín o fuelle, que se acciona con el brazo. A esta se la llama "gaita de soplo mecánico".

La "grillera" está en una tonalidad cercana al Re natural, su sonido es duro y chillón; fue quizás la más primitiva y generalizada en Galicia. La "redonda", es de mayor tamaño que la grillera, y suena en un tono más cercano al do.

La "tumbal", es la mayor de las tres, está en una tonalidad grave cercana al Si bemol. Tradicionalmente esta gaita tiene dos roncones y su sonido es solemne.

Es habitual ver gaitas con un solo roncón, pero la gaita gallega tiene tres; parece ser que no todos los gaiteros querían usarlos porque les resultaba engorroso lograr la afinación, y por lo tanto, sencillamente los eliminaban en una actitud más cómoda que práctica, con lo cual el instrumento no solo perdía dos voces más, sino presencia. Algunas personas han señalado que el o los roncones tenores es o son un aditamento moderno, es bueno recordar que en las ilustraciones de Las Cantigas de Alfonso X El Sabio, concretamente la miniatura que encabeza la cantiga 350, se puede ver a un ejecutante con una gaita de dos roncones, con lo cual toda discusión se terminó.

GAITA GALLEGA

Según el profesor de lenguas románticas, Juan Corominas, la gaita española de Galicia y Asturias habría sido introducida en el Noroeste de la Península Ibérica por los suevos que reinaron en esta parte de España del siglo V al siglo VII; así como el nombre que procedería del bajo alemán que hablaban los suevos. En cuanto a un origen mas remoto de la gaita en España, habría que atribuirlo a los celtas, fenicios, griegos y romanos, puesto que todos estos pueblos invasores de España conocían la gaita traída de la antigua Mesopotamia ya antes de la Era Cristiana.

El musicólogo y fabricante de gaitas gallego, Faustino Santalices, afirma en uno de sus escritos que la gaita era ya conocida en Galicia seis siglos antes de Cristo.
En todo caso, lo que si parece evidente es que Galicia fue en la Baja Edad Media el centro gaiteril mas importante de Europa, debido, principalmente, a las incesantes y masivas peregrinaciones a Santiago por gentes de todo el mundo cristiano de aquellos tiempos.

Durante las peregrinaciones a Santiago (Siglos XIII al XV), la gaita gallega se difundió por toda Europa. La llevaban los peregrinos de regreso a sus países; los benedictinos que la usaban en lugar del órgano en sus pequeñas iglesias rurales; los gaiteros gallegos que salían al extranjero a probar suerte y, mas tarde, soldados españoles de los tercios de España y Flandes. Las conchas -vieiras- del mar de Galicia, el azabache procedente de Asturias y las gaitas fabricadas por artesanos en los pueblos galaicos, eran los tres recuerdos mas apreciados de los peregrinos que volvían de Santiago. Y después fueron probablemente los judíos españoles procedentes del Norte y Noroeste de España, los que llevaron la gaita española a los países de la Europa Oriental y los Balcanes.

La mas antigua representación plástica de la gaita con roncón ---probablemente de toda Europa--- es la que aparece e una miniatura del libro de las Cantigas de Santa María, del rey de Castilla Alfonso X el Sabio, de mediados del siglo XIII; y no puede caber duda de que las gaitas que aparecen en aquellas miniaturas eran del tipo usado en Galicia en aquella época. Durante los siglos de la Reconquista la gaita era de uso corriente en la parte del Norte de España dominada por los cristianos.

V. Cobas Pazos, en su obra -La Gaita Gallega-, divide la tonalidad de estas gaitas en tres clases: Tumbal, afinada en Si bemol; normal (redonda), afinada en Do natural; y Grillera, afinada en Re natural. La llamada -Normal- o -Redonda-, es la mas usada en toda Galicia. Esta gaita esta afinada --siempre según V. Cobas Pazos-- en Do natural, y es de dimensiones proporcionalmente mas reducidas que las de la Tumbal que esta afinada en Si bemol. El ronco suena dos octavos mas bajo que la tónica inferior del puntero; mientras que el ronquillo suena la 5ª de la escala del puntero. Según el mismo autor, el ronquillo ---en las gaitas con esta tercera voz--- desempeña la función de pedal continuo sobre la 5ª de la segunda octava del roncón; es decir, que el sonido del ronquillo es como un intermedio entre el bajo del ronco y el tripe del puntero. Este tipo de gaita es el menos usado en Galicia y solo queda en algunas partes de las provincias de Lugo y la Coruña.

En cuanto a la tonalidad de la gaita gallega, Francisco Fernández del Riego, dice que: -las gaitas gallegas suelen dividirse en tres clases fundamentales: -Grileira-, -Redonda- y -Tumbal-. La gaita Grileira emite un sonido duro, chillón en tono de -Re-. Dícese que, posiblemente sea la mas primitiva, y es, desde luego, la mas generalizada. La gaita redonda, suena en tono de -Do-. La gaita Tumbal es de un tamaño un poco mayor. Su característica radica en estar en -Si bemol-. Esta tonalidad se halla impregnada de un deje de tristeza; mas es, a la vez, solemne, llena, sonora... Se toca, en general, con tambor solo; otras veces, se le añade el bombo. No falta, sin embargo, quien la toque a dúo con otra, con clarinete, requinto y flauta.- Sobre las expresadas tonalidades de la gaita gallega, coinciden también con el Sr. Cobas Pazos, el musicólogo Maestro Santiago, autor de un método para aprender a tocar la gaita del país, y el Sr. Fernández de Riego, autor de un libro sobre bailes y danzas populares de Galicia.

Parece evidente que la voz de triple (aguda) del puntero se siente mas respaldada y canta con mas sosiego y dulzura cuando topa a su lado la compañía de mas de un roncón; pero cuantas mas voces cantantes, mas riesgo de desafinación y mas molestias para el gaitero. Por esta razón en Galicia no prospera el uso de la gaita con mas de un roncón, a pesar de ser esta conocida desde muy antiguo. Por otra parte, el carácter propio del folklore musical gallego se acomoda bien con la gaita corriente de un solo roncón, que generalmente se acompaña de una organografía muy rica y expresiva, como un numeroso y selecto cortejo en torno a la reina que es la gaita.

La organografía popular gallega en torno a la gaita, se compone de bombo, tambores, panderos de sonajas y sordo (adufe) conchas marinas, triangulo y castañuelas que, junto con el coro de voces mixtas, constituye un conjunto de riquísima polifonía audiovisual. Es un legado lírico de los mundos celtogermanicos, grecolatino y arábigo-oriental, que en el transcurso de los siglos fueron dejando su impronta en el milenario pueblo gallego. Estas asambleas líricas populares nos recuerdan al glorioso pueblo griego de la antigüedad que hizo del arte, la música, el canto y la danza, uno de los mas bellos objetivos de su vida social.

La gaita en Galicia desempeña la triple función de instrumento de música popular, religiosa y militar. Si en el ámbito de la lírica Galicia es tan rica en su organografía popular, no lo es menos en la gama de sus cantos, bailes y danzas tradicionales. Las muiñeiras, las carballesas, las ribeiranas, los alalás, las foliadas o cantos de pandeiro, jotas y fandangos y las alboradas. Según Felipe Pedrell la muiñeira, el baile coreado mas indiscutiblemente unido a la gaita gallega, tiene su origen en el canto coral de los griegos, quienes tuvieron un comercio muy activo con Galicia ya desde antes de la era cristiana.



¿Qué es la gaita?

La gaita es un instrumento de viento que en su forma más simple consiste en un tubo perforado o puntero, provisto de caña e insertado dentro de un odre, que es la reserva de aire. El aire entra al fol (el odre) a través de un segundo tubo que tiene una válvula que impide la salida del aire que es provisto por los pulmones del tañedor, que lo comprime con su brazo para mantener lo que se denomina tempero.

Hoy en día todas las gaitas han evolucionado desde este tipo simple, pero mientras algunas llegaron a un alto nivel de perfección artística, otras han permanecido en el mismo estado primitivo. El primer avance en la gaita simple fue el agregado de otro tubo que da la nota continúa, y esto es ahora una de las características principales de todas las gaitas; se trata del roncón y su número ha sido aumentado hasta seis en algunos casos. El puntero, los roncones y el soplete están ajustados al fol mediante tubos de madera denominados buxas que son las que están atadas al odre, las buzas actúan además como protección de las lengüetas.

Los primeros odres consistían en una piel completa de animal pequeño, por ejemplo, una cabra u oveja o el estómago de un mucho más grande y estos últimos son usados aún en muchos países. Si consideramos el animal completo, el puntero se coloca en el cuello, en tanto que el roncón y el soplete son colocados en las patas delanteras. Las gaitas modernas tienen foles de piel de ovejas adobada, cortadas de una manera determinada y luego cosidas, en otros se usa piel sintética o directamente de goma. La mejor piel de oveja es la de Islandia, porque es gruesa, conserva bien el aire y absorbe el aliento condensado. En los de goma esta propiedad no se cumple. En la actualidad, el fol de Gore-Tex, un material sintético que permite la transpiración, es el mejor elemento para combinar durabilidad de los elementos sonoros y una buena y más estable afinación. El modo de insuflar aire puede hacerse mediante un soplete o con un fleite (barquín), el primero se usa especialmente para tocar al aire libre por tener un sonido más fuerte y el segundo para las gaitas que se usan para tocar en salones.

El sistema de inflado, húmedo o seco ejerce una gran influencia en la construcción de las lengüetas, ya que una fuerte no funcionaría bien en el soplido seco y lo mismo una muy delgada en el húmedo. Las lengüetas que se usan para el soplo mecánico son tan finas como una hoja de papel y la más leve humedad las destruye. Las cañas utilizadas en las gaitas son de dos tipos: dobles, como la del oboe o simples como la del clarinete. La doble lengüeta la utilizan la mayoría de los punteros de los distintos modelos de gaita, pero las menos desarrolladas, las más primitivas, continúan usando la simple. Los roncones usualmente utilizan cañas simples, aunque existen excepciones como es el caso de la musette francesa en las que las cañas son todas dobles. Se las ha construido en diversos materiales, pero en la actualidad se utilizan cañas de España y del sur de Francia. En los modernos roncones se utilizan, de metal en las de soplo mecánico, pero los ultramodernos se hacen ahora de plástico. Para construir una gaita se utilizan las maderas más nobles aunque las que son más pequeñas se han llegado a hacer totalmente de marfil.

Esquema tipico de una Gaita Gallega



La gaita se compone de las siguientes partes

Fol

Es el elemento constitutivo de la gaita que más la caracteriza y la diferencia. Hace la función de almacén de aire que entra por el soplete y lo distribuye a los distintos tubos sonoros -punteiro, ronco, ronqueta y chillón- con una presión controlada por el brazo del gaiteiro. De esta presión dependerán en gran medida, la buena afinación y temple del instrumento.

Tradicionalmente se hacía de la piel de la cabra pero, desde hace años, se utiliza también la de vaca o, más recientemente, el Gore-Tex®.

Buxas

Son las piezas que unen los tubos sonoros y el soplete con el fol, al que están firmemente atadas y por las que entra o sale el aire.

Punteiro

Es la parte de la gaita que produce la melodía. Tiene un interior cónico –

propio de las gaitas atlánticas- con ocho agujeros melódicos y tres más llamados oídos sonoros. Su fuente sonora es una palleta de lámina doble, parecida a las del fagot, que produce un sonido fuerte y cargado de armónicos.

Ronco

El ronco se compone de tres partes (prima, segunda y copa) enlazadas entre sí por los espigos, que sirven a la vez para afinarlo. Proporciona una nota pedal grave y constante (dos octavas por debajo de la tónica del punteiro), que apoya armónicamente a la melodía. Su fuente sonora es un pallón: pequeño tubo con una lámina vibrante simple.

Ronqueta

La ronqueta consta de dos partes y, al igual que el ronco, emite una nota continua pero esta vez una octava por debajo de la tónica del punteiro. También tiene un pallón como fuente sonora.

Chillón

El chillón tradicional lleva, como fuente sonora una palleta de lámina doble igual a la del punteiro. Emite la nota dominante al unísono con este último por lo que, al estar una quinta por encima de la tónica, resulta de gran valor armónico en algunas melodías. Se caracteriza fundamentalmente por la intensidad de su sonido enxebre y por las disonancias con las notas próximas, especialmente con la sexta menor. Puede dar la sensación de que están sonando dos gaitas a dúo, sobretodo en espacios abiertos.

El más reciente chillón de pallón que, como su nombre indica, utiliza un pequeño pallón como fuente sonora. Sus características físicas y acústicas son distintas, con respecto al de palleta, a pesar de que también emite la dominante del punteiro, si bien una octava más grave. De esta forma, las disonancias se reducen al mínimo o dejan de existir. Su volumen es mucho más suave y melódico, siendo distinta su relación con la tónica del punteiro: una cuarta justa descendente.

Existe otro chillón, también de pallón, emite la tónica del punteiro a unísono. Su principal problema radica en su disonancia con la sensible, además de no aportar demasiado armónicamente, al repetir la tónica del mismo modo que el ronco y la ronqueta.

Soplete

Sirve para insuflar el aire en el fol, evitando que este retroceda mediante una válvula de retención. Recientemente se ha desarrollado un nuevo sistema de válvula denominado Seipón que, además de otras ventajas, aumenta la fiabilidad y permite una sustitución mucho más simple y rápida.

Los nuevos modelos cuentan con la boquilla desmontable e intercambiable que favorece su limpieza y que puede ser sustituida por otras de igual o distinta longitud.

Funda o xustillo

Funda de material textil que recubre y protege el fol a la vez que le da forma, consistencia y mejora su presentación. La elección del tejido y colores suele definir la personalidad del gaiteiro.

Farrapos

Borlas y flecos de adorno a juego con la funda.

Palleta

Es la parte más delicada y caprichosa de la gaita y está formada por dos láminas de caña, atadas sobre un tubo metálico llamado tudel. Produce el sonido origen del punteiro.

Pallón

El pallón es el elemento que produce el sonido origen del ronco, ronqueta y chillón, según el caso. El pallón tradicional es un tubo de caña de una sola pieza, a la cual se le levanta una lámina vibrante por incisión sobre el propio tubo.



La Gaita en Galicia

El celtismo actual, con raíces en el siglo XIX, es uno de los motores de esa toma de conciencia galaica, que se reafirma en el resurgimiento y afianzamiento de la esencia gallega y céltica, plasmada en el único símbolo universal de estos pueblos de igual origen étnico: la gaita.

La gaita gallega no ha sufrido fuertes transformaciones desde la Edad Media, se ha adaptado, si, en mayor o menor medida, pero reitero, no ha tenido fuertes transformaciones si la comparamos con la gaita de Escocia, que empezó a usarse en ese país en el siglo XV y que en el siglo XVIII tenía ya tres roncones, modelo que hay predomina y que fue adoptado en otros países, como en Bretaña, desplazando a las gaitas de estos lugares. La gaita de Galicia sigue teniendo esa encantadora reminiscencia medieval, pero para los tiempos que corren, nosotros necesitamos un instrumento competitivo para cierto tipo de presentaciones y una puesta en escena que impacte en el público, tal como lo hacen las bandas organizadas, quitándole ese sabor campesino, que solo sirve como una colorida estampa, pero nada más.

Otros elementos que son susceptibles de cambio son los denominados "trajes tradicionales" con los que tocan los gaiteros y que salvo excepciones, son grotescos y carecen de atractivo. Según los entendidos en el tema, el verdadero traje gallego se ha perdido, el que se usa no es muy anterior al siglo XVIII.

En realidad, el llamado "traje galaico" encaja mejor en el campo de la arqueología que en el estudio de la cultura popular, habida cuenta que se trata de algo que ha desaparecido de nuestra realidad para quedarse solo en el recuerdo de algún anciano o en la evocación de un literato. Por otra parte, solo hasta cierto punto le corresponde tal calificativo, ya que se trata de un traje empleado durante un tiempo determinado, más aún, bastante reciente. A esto le corresponde el nombre de "traje gallego", del que no queda más sobrevivencia que las abundantes, toscas y teatrales imitaciones que de él se hacen.

Contrariamente a lo que piensan muchos, la gaita no es un invento de Los Celtas, aunque sean estos los mejores ejecutantes y los que más la difundieron en el mundo. El origen de la gaita no ha podido ser establecido hasta el día de hoy por investigador alguno. Se ha sostenido que la gaita era ya conocida en Galicia seis siglos antes de la era cristiana, lo cual coincidiría con la instalación en España de la tribus célticas de los sefes, lugones y vetones.

Otros señalan que la gaita de Galicia y Asturias fue introducida en el noroeste de la península Ibérica por los suevos, que reinaron en esta parte de España desde el siglo V al VII, así como el nombre procedería del alto alemán, lengua que hablaban los suevos; y en cuanto al origen más remoto de la gaita en España habría que atribuirlo a celtas, fenicios, griegos y romanos, puesto que todos estos pueblos que invadieron el suelo hispano conocían la gaita de la antigua Mesopotamia, antes de la era cristiana.

Como se puede deducir, no hay mucho en concreto sobre el origen de este instrumento, aunque es bueno que sigan no sólo las investigaciones sino también las discusiones.

Lo cierto es que parece evidente que Galicia fue en la baja Edad Media el centro gaiteril más importante de Europa, debido principalmente a la peregrinaciones a Santiago de Compostela. Estas peregrinaciones durante los siglos XII al XIV se encargaron de difundir la gaita por toda Europa. La llevaban los peregrinos de regreso a sus países, la usaban los monjes benedictinos en sus pequeñas iglesias rurales en lugar del órgano y la difundieron los propios gaiteros gallegos que salían al extranjero a probar fortuna.

La Evolución del Instrumento

Las maderas utilizadas para su construcción fueron, casi siempre, de árboles frutales (cerezo, manzano, olivo, peral…), pero las más valoradas eran las de buxo. Desde hace bastantes años se construyen, sobre todo, de maderas nobles, enriqueciendo así la calidad de este instrumento tan antiguo. Las más empleadas en la actualidad son: granadillo, buxo, Mukulungo, Iroco, Abobay y la mas barata para aprender, en madera de Fresno.

Se observa en las gaitas antiguas conservadas en museos y colecciones particulares, que su construcción tiende a “rústica”. Esto puede deberse, seguramente, a la precariedad de las herramientas utilizadas y no a los propios artesanos que demostraron sobradamente su pericia y saber musical en su legado. En la actualidad las técnicas de construcción y maquinaria utilizada han evolucionado de tal modo que se consiguen calibrados y precisión impensables en otras épocas. Sigue siendo, sin embargo, la maestría del artesano actual la responsable de la bondad del instrumento que construye.

Si bien el diseño básico de la gaita no ha variado sustancialmente, se han ajustado los torneados a los gustos actuales, se utilizan materiales nobles como la alpaca o la plata para los anillados y se tallan, graban o incrustan finamente con nácar, plata y otros elementos naturales o sintéticos para dar un acabado realmente artístico a muchos de estos instrumentos

En el terreno acústico y musical también se han conseguido, en los últimos años, relevantes mejoras, siendo el Obradoiro de Gaitas Seivane un referente inequívoco en la investigación y evolución del instrumento. Sus gaitas actuales ofrecen un registro de una octava y media pudiéndose alcanzar, con una técnica especial, casi las dos octavas. A la vez, ofrecen un cromatismo de calidad nada despreciable lo que ha abierto, en las últimas décadas, nuevas posibilidades musicales. Se estima que, entre un 85 y un 90 por ciento de las gaitas gallegas modernas que circulan y suenan por todo el mundo, son producto directa o indirectamente de la “Escuela Seivane”, en cuanto que fueron construidas tomando como base los resultados empíricos del Obradoiro a lo largo de su historia. La escala actual está afinada entre la natural, congénita de la gaita, y la escala temperada.

Influencias Celtas en la Galicia Moderna

Galicia ha sido siempre una provincia muy única e incomparable con otras provincias de España. La fuerte influencia celta en el país gallego dejó una impresión permanente en la cultura de la provincia verde. En la Galicia de este siglo aún se ven los monumentos megalíticos, las ruinas de castros, los fragmentos de arte celta, y otras pruebas de una cultura celta del pasado. Pero las influencias celtas también existen de una forma muy viva y moderna, que se expresan a través de la cultura gallega de hoy.

La Música Celta en Galicia

La influencia celta en la música tradicional y moderna de Galicia es indudable. La música de Galicia es completamente única y distinta de la música española tradicional. Instrumentos que son típicamente españoles como la guitarra tradicionalmente no forman parte de la categoría de música gallega. Generalmente, la música gallega se clasifica como música puramente celta y se categoriza junto a la música de otros países celtas como Eire, Gales, Escocia, y Bretagne. Las similaridades de la música gallega a la música de otros países celtas son varias y diversas. Se puede decir que la música gallega es la influencia mas concreta y visible del celtismo en Galicia. Hoy la música gallega es considerada una gran parte del mundo de la música celta mundial. La banda tradicional gallega tiene muchas similaridades a las bandas folk de los otros países celtas. La banda básica gallega consiste de uno o dos gaiteros (gaiteiros), un tambor, y una pandereta (pandeira). Típicamente la banda tiene varios gaiteros, y hasta hoy existen muchas escuelas de música tradicionales que producen bandas de este estilo. Estas bandas gallegas están presentes en cualquier fiesta o festival en la Galicia moderna. Los bailes que acompañan esta música son muy célticos en origen. Son muy parecidos a las jigas de Eire y Escocia, y como otros bailes celtas consisten de movimientos rápidos acompañando a la música. En este caso la banda tradicional es representativa de la gran tradición celta de bandas de gaiteros. En algunas partes de Galicia, particularmente en Orense (Ourense), las bandas de gaitas y tambores tienen gran similaridades a las bandas militares escocesas que también siguen hoy. La gaita gallega, cuando examinada separadamente, sigue siendo un gran instrumento celta para expresar las emociones de la cultura gallega. En las culturas celtas, la gaita sirve como un gran instrumento de la emoción. Como en otras culturas celtas, la gaita gallega tiene un gran impacto como un instrumento que canta sin usar palabras. Igualmente los escoceses y los irlandeses se emocionan cuando escuchan la gaita Great Highland o la gaita Uillean, respectivamente. Otra forma de música tradicional gallega es la pandeirada. La pandeirada es un grupo de panderetas acompañadas por cantantes (hombres y mujeres), y acompañadas por una variedad de canciones distintas llamada la alalá. La alalá es un tipo de canción popular que tiene muchas similaridades a cantos irlandeses. Este tipo de canto celta puede ser una expresión de dolor, alegría, o enojo. Durante la opresión de Francisco Franco, grupos favorables a la autonomía usaron esta forma de canto como propaganda para el movimiento contra el gobierno. En esta variación de cantigo gallega se puede ver un atributo muy celta- la tendencia de cantar naturalmente para expresar emociones. En las culturas celtas, cantar de esta manera es prácticamente un instinto.

Precauciones de Uso y Mantenimiento General

•Proteja su gaita de la lluvia, de la exposición prolongada a los rayos del sol y de los cambios bruscos de temperatura y humedad.

•Nunca deje la gaita en el maletero de un coche al sol ni tampoco en noches frías. Esto podría provocar serios desperfectos en el instrumento, además del riesgo evidente de robo.

•Nunca debe sumergir el instrumento en ningún tipo de líquido.

•Sea cuidadoso con el estado en que deja en reposo su gaita. Sus partes cilíndricas y el fol no ofrecen una estabilidad fiable para su soporte y podría rodar o resbalarse.

•A la hora de manipular la palleta, tenga sumo cuidado al extraer el punteiro de la buxa, pues cualquier roce de la palleta puede dejarla inservible. Siempre debe sujetar el punteiro cerca de la buxa (por la mesa) si lo hace por otro lado podría romperse.

""importantísimo""
Extrayendo el punteiro de la buxa

•Nunca debe coger el punteiro por la campana o el cuerpo para girarlo o intentar sacarlo ya que es muy fácil quebrarlo. Una buena operativa consiste en coger la buxa con la mano izquierda y la mesa del punteiro con la mano derecha. Con el dedo pulgar derecho ejerciendo una presión sobre la buxa, girar y, a la vez, extraer el punteiro con mucho cuidado hasta el final del corcho. El dedo pulgar derecho debe coordinar las dos manos para que el punteiro salga recto y, por lo tanto, la palleta no roce los bordes de la buxa.

•Tenga mucho cuidado con los golpes y rozaduras, ya que pueden contribuir a que raje la madera a la vez que deterioran el estado general del instrumento. •Compruebe que las palletas y pallones estén introducidos firme y herméticamente en sus asientos.

•Cuando hinche el fol, procure hacerlo de modo que introduzca la menor cantidad de humedad posible. Una vez conseguida la presión necesaria para el funcionamiento acústico de la gaita, procure mantenerla constante con ayuda de su brazo (tempero). Haga un uso razonable del aire almacenado en el fol y evite insuflaciones excesivas que sólo aportarían exceso de humedad. Recuerde que el fol es una reserva de aire que hay que saber administrar.

•Si alguno de los pallones se para o la palleta no suena, no fuerce en exceso la presión del fol ya que podría dañarlos. Es mejor desmontarlos y averiguar la causa del mal funcionamiento.

•Si va a dejar la gaita sin utilizar por un periodo prolongado de tiempo, desmonte todas sus piezas para que, en la medida de lo posible, los corchos recobren su elasticidad inicial. Retire las palletas y pallones y procure ventilar el fol para secar bien su interior. Una vez que se asegure de que no hay humedad, envuelva las piezas por separado para evitar que se rayen y guárdelas en su estuche protector.

•Este hábito de desmontar todas las piezas de la gaita sería incluso aconsejable en periodos de dos a tres días para conseguir una mayor duración de los corchos.

•No utilice productos abrasivos para la limpieza de su gaita. Use siempre la bayeta amarilla suministrada para la limpieza general de la madera y anillas después de utilizarla.

•Para la conservación de la madera puede utilizar un buen producto para muebles que contenga silicona. Para las anillas metálicas utilice la bayeta azul, o bien algún producto para la limpieza de la plata. La bayeta azul está impregnada de un polvillo especial llamado Alunita que seguirá siendo efectivo aún cuando ennegrezca por lo que no debe ser lavada.

•El fol de Gore-Tex® no tiene mantenimiento alguno. Su tejido micro poroso es transpirable, lo que significa que la humedad que se condensa en su interior, tiende a salir por los poros por el fenómeno de ósmosis. En ambientes húmedos, es recomendable sacar el soplete para evitar la acumulación de humedad cuando deje de usar la gaita. En ambiente secos o muy secos, se debe introducir, de vez en cuando, una pequeña cantidad de agua (medio vasito: de 5 a 6 cl.) en el interior del fol una vez se hayan sacado todos los elementos sonoros y taponado la buxas. Esto contribuye a impregnar las paredes internas con el fin de que conserven cierta humedad conveniente para la palleta.

•Si la válvula del soplete deja de ser efectiva, debe ser sustituida por un recambio. Retire el clavo que sujeta la misma con ayuda de unos alicates o tenacillas y deseche la defectuosa. El soporte del clavo debe ejercer la mínima presión sobre la válvula. Si dispone del nuevo sistema Seipón, puede sustituir la válvula antigua por el recambio, y en este caso será suficiente atarla con un hilo, sin ejercer mucha presión.

•Es conveniente llevar a cabo una práctica muy saludable para el instrumento: cada vez que termine de usar la gaita, retire el soplete de la buxa y sacuda enérgicamente la humedad que queda retenida en la válvula. Es mejor no colocar el soplete hasta que vuelva a utilizar el instrumento, de esta manera, el aire húmedo que permanece en el fol, tiene una vía de escape más efectiva alargando la vida útil de las voces y los tubos sonoros a la vez que la de la misma válvula.

•Los corchos deben ser lubricados ligeramente con sebo de cordero o cabrito o también con grasa especial Seibo que se suministra. Para los del ronco con buxa y ronqueta con buxa, no se debe abusar para evitar que giren cuando se afinan. Si, por alguna razón, algún espigo de la gaita quedara excesivamente apretado en su hueco, sujete una pieza con cada mano (no use herramientas que puedan marcar la madera) y gírelas en sentidos opuestos a la vez que imprime ligeros movimientos de vaivén como si fuera a descorchar una botella de cava. Los corchos que sellan las uniones de las diferentes partes de la gaita, tienen una vida limitada. Si se aflojan o se rompen es recomendable que envíe el instrumento al Obradoiro de Gaitas Seivane para sustituirlos por otros nuevos.

•La gaita debe ser utilizada y mantenida con cierta regularidad ya que, como cualquier instrumento de viento-madera, alcanza su plenitud sonora tras un periodo de uso.

Ideas Básicas sobre el Retoque de la Palleta

Por diversos motivos y en determinadas ocasiones, puede que el punteiro no afine correctamente por descompensación de su escala, es decir, por la aparición de desviaciones tonales en más o en menos de la parte alta del punteiro con respecto a la tónica del mismo. La causa más corriente suele ser el “estado anímico” de la palleta, pues las condiciones ambientales le afectan muy directamente. A veces, pueden corregirse estas desviaciones tocando durante un cierto tiempo para aclimatar la palleta y el punteiro, pero no siempre sucede así. La palleta nueva casi siempre ha de ser reajustada mientras que la usada es normalmente más estable.

Sin embargo, llega un momento en que esta puede entrar en un estado de cansancio siendo entonces recomendable ajustarla de nuevo para seguir usándola. Moxenas afirmaba que “o gaiteiro pasa media vida afinando e outra media tocando desafinado”. Si bien en el momento actual esto es, en general, menos cierto, esta aseveración debe ser entendida como la preocupación y meticulosidad del gaiteiro por controlar la estabilidad de la afinación de su instrumento, pues de esta depende el éxito final y el grado de satisfacción.

•Si toda la escala de punteiro está alta se ha de suplementar la palleta con hilo, teflón o papel fino para levantarla un poco en su asiento. La afinación también se hace más grave raspándola un poco en general lo que, a la vez, ablanda la palleta siendo necesaria una presión menor para hacerla sonar.

•Si, estando la tónica centrada, se observa que, a partil del Sol (quinta), la escala resulta alta, se ha de raspar un poco la parte trasera de la palleta e introducirla un poco más en su asiento. Con este ligero pulido trasero suele bajar la tonalidad general pero en mayor medida en la parte alta del punteiro. Tenga cuidado de no pasarse en el raspado.

Esta descompensación en la parte alta también puede darse si las láminas están muy cerradas y muy secas. La solución: abrirlas y humedecerlas ligeramente.

•Si únicamente el Si y el Do agudos salen altos, raspar solamente desde la zona media hacia la punta de la palleta o abrirla ligeramente.

•Si se da el caso contrario, es decir, la parte alta grave con respecto a la tónica, puede ser debido a:

·Una palleta demasiado usada o demasiado pulida en la zona trasera: debe ser despuntada.

·Excesivamente sacada del punteiro: introducirla más.

·Demasiado abiertas las palas: ajustar convenientemente.

·Demasiado ancha: limar o lijar las palas para reducir su anchura.

•Si toda la escala se presenta grave: palleta inadecuada, demasiado ancha, larga o vieja. Si es demasiado larga cabe el despunte, si demasiado ancha puede intentarse estrecharla un poco pero, en los otros dos casos, habrá que utilizar una nueva. Otra razón por la que la afinación general sale grave puede ser la temperatura excesivamente baja del punteiro. La solución es evidente: dejar que se temple de modo gradual.

Deben dominarse todas estas ideas básicas para luego poder combinarlas, experimentando, hasta llegar a conseguir lo que mejor conviene en cada caso.

Palletas



Esquema palleta - Dimensiones



Despunte de la palleta



Apertura de la palleta







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